4 dic. 2008

Aquellos Maravillos Años


Hace muchos años ya de todo aquello pero es algo que se lleva dentro.
Cuando miro hacia atrás me doy cuenta de que he vivido mucho... y he luchado mucho.
Yo no nací con un pie dentro del agua y aunque así hubiera sido, evidentemente, nadie me obligó a no sacarlo. Cuando era pequeña, sólo quería nadar. Esto me llevó toda una vida.
En ocasiones me he arrepentido porque no solo sacrificas años sino otras muchas cosas que van ligadas a ellos. Pero hoy ya no me arrepiento. Me costó entenderlo: "He aprendido muchas cosas".
Lo cierto es que se echa mucho de menos. No solo se disparan las hormonas. Es mucho más.
El deporte capacita a las personas de recursos y habilidades mejor que cualquier otra práctica. Muchos se pierden por el camino, no digo que no, pero los que consiguen llegar a su significado, crecen.
Cuando se deja el deporte parece que el cuerpo pasa por unos años de letargo. Nos Han quitado nuestra droga!!!
De hecho, ya no volveremos a ser esas personas que se levantaban de madrugada prácticamente inconscientes para seguir durmiendo un rato en la piscina. Ya no volverán esos fines de semana llenos de barullo encerrados en el olor a cloro. Ni siquiera los viajes; Ya no serán lo mismo.
He conocido a muchos en esta antigua vida mía y los he ido perdiendo. Todo se ha ido alejando. Últimamente me he encontrado con algunos de vosotros. Me gusta volver a veros. Quiero felicitaros. Hemos compartido algo Grande.
No os voy a mentir: más que felicidad lo que surge es cierto aire a tristeza y, a pesar de todo, si naciera de nuevo, volvería a meter uno de mis pies en la pileta.

7 Comments:

Pele Ón said...

deberías recordar que la felicidad está en el camino, no en la meta

Tordon said...

Te entiendo, Laura, yo fuí un furibundo triatleta, de la piscina a la bici y de las dos ruedas a las zapatillas.
Pero de eso hace ya tantos... kilos...
Un besín

Laura M. Cañamero said...

Besines. Es todo un lujo que compartamos letras.

Iván Tejero Vázquez said...

Hola Laura, si, cuanto tiempo. Con tu comentario me has hecho recordar de nuevo esa etapa que vivimos hace ya unos añitos. Me alegra ver que estás bien y Psicologa y todo!.
Yo sigo metiendo los pies en la pileta aunque menos tiempo porque también corro y monto en bicicleta. Escogí el deporte como forma de vida y creo que no lo soltaré jamás. (Debe venir de familia...) Me aporta increíbles buenos momentos, viajes, compañerismo, aventuras, competición, me hace sentir vivo, aunque lo haga al máximo nivel.
Pues eso, aquí seguimos y ya me pasaré por tu blog a leerte de vez en cuando.
Un abrazo y que todo siga bien.

ROBERTINELMALO said...

Sirenita, veo que te acuerdas de como huele el cloro, no olvides que el agua siempre esta ahi, esperandote para ofrecerte otra vez esa sensacion cuando entras de cabeza y vas por abajo, no hace falta nadar solo zambullirse y dejarse deslizar.
Cuanto mas mayor mas disfruto en el agua.
Prueba ;)

Un vaisseau amiral des vents said...

Buenas!

He llegado aquí por el blog de Roberto, he visto de una pasada tu blog, y en esta entrada he tenido que escribir sí o sí.

Completamente de acuerdo con lo que escribes; entre nostalgia y tristeza al recordar los años de entrenos, de viajes, a la gente... aunque también es cierto que hoy por hoy, yo no me metería en una piscina, si no es descubierta, con bikini y gorro de flores.

Supongo que en la vida hay momentos para todo, y que es cuestión de una misma, ir definiendo los que queremos de vivir, cuándo y con quién.

Saludos

Laura M. Cañamero said...

Tienes toda la razón María. Me alegra mucho tenerte por mi blog. Saludos a la francesa (ni idea de francés).