13 oct. 2010

Arranca!



Manos a la obra. Esto es tan solo el principio...

Me rindo. He estado pensando en exceso. He estado sintiendo demasiado. He estado peleándome contra un muro que siempre ha tenido todas las de ganar.

Me dejo. No es que tire la toalla. Todo lo contrario. En el final, lo entenderás.

Domingo. Resacón estrepitoso sin venir a cuento. (Ya no te busco porque nunca te encuentro).

La noche pasada fue realmente extraña. La mañana siguiente extrañamente real.

Son las doce de la mañana y ahí fuera está nublado. La cabeza me duele horrores y primores. En mi cama faltas tú. Nunca te he tenido bajo mis sábanas pero, faltas.

Todos los días pienso en mis padres, en mi preciosa y única amiga M, en mi hermano y su niña que es como de la familia. Nunca me cuestiono si los quiero o no. Simplemente, se que los quiero.

Domingo. Me duele la cabeza y no solo por la falta de hidratación. Café, cigarro, ducha y arranca!

No se qué tipo de cambios se están dando en mi últimamente pero tengo que ir a ver a mi padre.

No tengo coche propio. Me apodero de alguno de los de mi familia cuando siento urgencia por conducir. Suele ser, frecuentemente.

No tengo demasiada paciencia al volante. Siempre me ha gustado la velocidad pero a medida que van pasando los años algo en mi me dice que vaya más despacio.

Domingo. No se si puedo hacerme cargo de esta furgoneta. El alcohol de ayer hace que mi visión esté borrosa. Estoy cargada. Me siento pesada. Arranca!


La carretera del norte en dirección a mi Galicia es preciosa. Puedo haberla recorrido más de cien veces pero nunca me agotaré.
Cuando el día está nublado te acoge una sensación de melancolía que no es fácil de explicar.

Noventa kilometros hora... ahora cien... ciento diez... Más despacio! Siempre vas demasiado rápido!

Me rindo. He estado corriendo en exceso. Hagamos una pausa...

Hay un final en esta carretera pero hoy no tengo prisa por llegar. Quiero disfrutar de cada minuto, saborear cada espera hasta saciar. Por qué no frenar. Todo estará cuando llegue, como tenga que estar.

Me dejo. No es que tire la toalla. Todo lo contrario. Se llama disfrutar.

Domingo. Bajo las ventanillas. Veo claros en los valles sobre los que voy rodando. Veo mares entre el cielo y esta autovía sin final.

Ochenta. No más. Botón de encendido. Frecuencia aleatoria... "One wild night"! Probando... y cantando!

Ojalá encontrara palabras para explicar esta sensación... Alguna vez habeis reído enredados en un beso?

Nunca me cuestiono si quiero algo o no. Si pienso todos los días en ello... entonces, se que lo quiero.


1 Comment:

Tordon said...

Una entrada intimista repleta de poesía, mi querida doctora.
Que la ruta de su vida sea tan propicia como se merece.
Un beso